Empresas transparentes

Marca transparente
Empresa trasparente

Las empresas están quitando sus ladrillos y poniendo cristales en sus edificios. Y no lo hacen por voluntad propia, lo hacen porque el mundo ha cambiado. Efectivamente, hasta hace poco una marca podía mostrar una cara y ser otra cosa bien distinta a nivel interno. El marketing ocultaba ciertas cosas y presentaba mejor otras. Eso ya nunca más podrá ser así.

La cultura de una empresa transpira por los poros de la compañía. Y esos poros son ahora mayores. Los puntos de contacto entre clientes, proveedores y empresa, han aumentado. Y lo que es más determinante, la tecnología ha permitido que todos conozcan, participen y opinen sobre esa marca.

Empresas transparentes. Cualquier noticia, sea buena o mala se hace viral y habla de la cultura de la empresa que está detrás. Que se lo digan a la marca Barcelona, a la marca PP o a la marca United Airlines. Las noticias y videos de la que todos somos conscientes, son el resultado de una cultura muy concreta. De una manera de pensar, de unos valores y unas creencias que, ahora, son mucho más claros para la opinión pública.

Las marcas ya no pueden ocultarse. Y es que la cultura de una empresa habla a los clientes de tú a tú.

Es por ello que los bancos quieren humanizarse, porque son conocedores de que su cultura es de halcones. Y son también sabedores de que por mucho que sus campañas de publicidad hablen de cercanía, de gente y de comunicación, sus prioridades son otras. Y saben que eso debe cambiar si quieren realmente sobrevivir.

Y es que las marcas se retratan cuando existen casos de abusos con los clientes o con los empleados. Se retratan cuando hay discriminación u horarios infernales. Se retratan cuando hay sueldos bajos o contratos imposibles. ¿Dónde quedó aquella frase de los recursos humanos son el activo más importante que tiene la empresa? Para muchas marcas es una frase bonita. La buena noticia es que, en realidad, todo eso no tiene más remedio que cambiar. O las marcas varían su cultura, su manera de tratar a clientes proveedores y empleados, o esas marcas tienen los días contados. Los clientes quieren empresas transparentes

La gran pregunta es, ¿se puede cambiar la cultura de una empresa sin cambiar a las personas? Ciertos hábitos son modificables. ¿Los valores también? Cambiar una estrategia de empresa, afrontar nuevos objetivos, lanzar nuevas marcas y/o nuevos productos, perseguir nuevos clientes, son siempre tareas complejas. Cambiar el ADN sin cambiar a las personas es casi una labor titánica. Y la pieza más importante de ese cambio, es siempre la dirección general.

Miguel Yáñez

http://www.primeroestrategia.com

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