marcas responsables

polucion-pásticaLa cuestión es simple y llanamente que el actual ritmo de consumo inconsciente y desaforado, no es que no sea sostenible, es que ya no es posible. Clarísimamente, la continuación de lo que fue y las manera de hacer no puede persistir, salvo que imaginemos la vida en un lugar diferente a la tierra. En realidad, esa especie de suicidio colectivo es una opción, pero, si queremos una alternativa, ¿qué nos queda?.

Los políticos, sean del color que sean, son conservadores por naturaleza. No propondrán alternativas radicales ni soluciones originales que molesten a los que realmente mandan.

La religión alimenta el espíritu, pero no soluciona todos los problemas terrenales. Y lo que tenemos ahora es en realidad un problema terrenal bastante grave.

Queda el nosotros. Nosotros, desde un plano de mayor conciencia primero y de mayor voluntad después. Y después de nosotros, las marcas. Las marcas que han sido el espejo a veces y el eco otras, de los anhelos, las motivaciones, los deseos de las personas. Esas marcas que satisfacen las necesidades y en ocasiones las anticipan. Esas marcas que deben conquistar los corazones mediante la emoción y las cabezas mediante la razón, pueden tener la llave. Si hay consciencia y voluntad decidida ciudadana, las marcas responsables tendrán que impulsar ese modelo de cambio.  Más, por decirlo de una manera, de economía lógica y menos de economía de consumo. Más de economía del bien común y menos de capitalista. ¿Menuda contradicción verdad?, marcas que deben decidir crecer menos y decirle a sus clientes que sus productos serán, en algunos casos más caros y en otros más incómodos. Eso si que será una verdadera innovación.

Supermercados que deben de decir, “nosotros no sólo no ofrecemos bolsas de plástico sino que ningún producto fresco lo empaquetados en plástico” porque,  como usted ya sabe, en realidad no se recicla prácticamente nada del plástico (1% en todo el mundo), hay en el océano islas y casi continentes gigantes de plástico (uno de ellos tiene dos veces la Península Ibérica) y lo que es peor, los peces y aves, se alimentan de esos plásticos descompuestos en millones de partículas produciendo su muerte y la nuestra.

Tiendas que podrían enarbolar la bandera de lo local. “Nosotros no traemos esas marcas porque para que lleguen aquí, tendrían que recorrer  10.000 km” con el consiguiente coste en términos de contaminación.

Marcas responsables que podrían lanzar un mensaje de compromiso y sacrificio que seguro obtendría réditos en términos de imagen.“A partir de hoy ya no venderemos ningún vehículo que no sea híbrido o eléctrico”.

Pero para que eso ocurra, hace falta ese nosotros concienciados, ese nosotros con voluntad  y ese nosotros comprometidos realmente. Y si ese nosotros crece, las marcas nos seguirán, los políticos se pondrán en primera fila y las leyes apoyarán iniciativas radicalmente más sostenibles, que son las que necesitamos.

Miguel Yáñez

http://www.primeroestrategia.com

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