¿Turismo responsable o turismo sostenible?

Para algunos, lo sostenible es una política mientras que lo responsable es una actitud. Según esta aproximación, necesitamos políticas de turismo sostenible que atraigan turistas responsables.

Para otros, un turismo será sostenible si el beneficio que procura supera el daño que ocasiona en términos medioambientales. Será además responsable si contribuye a mejorar el patrimonio cultural de la ciudad, la calidad de sus espacios y la vida cotidiana de sus residentes.

Es decir, que lo sostenible se enmarca dentro de lo responsable.

Sea responsable o sostenible, lo interesante es que la actividad turística fomente la equidad social, propicie el equilibrio ambiental y favorezca el crecimiento económico, preservando la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras.

¿Cómo se realiza la cuadratura del círculo?. ¿Cómo generar un turismo comprometido con un mínimo impacto sobre el medio ambiente y entorno local, al tiempo que contribuye a generar ingresos y empleo para esa población local, que además puede apreciar como su cultura es puesta en valor?. La respuesta es sencilla y la implementación complicada. Hay que entender el destino turístico como una marca y contar con todas las partes. El entorno natural, los turistas, los diferentes agentes del sector, los proveedores y las administraciones públicas, etc. nos aportan su propia visión.

Muchas son las claves para que el turismo sostenible o responsable se instale definitivamente como modelo general de turismo.  La principal, desde mi punto de vista, la concienciación colectiva. Esa concienciación, que se traduce en presión de un cada vez mayor número de convencidos, favorecerá la decisión política, fundamental para construir, reconducir, y articular un nuevo modelo de turismo. Solo así se podrá sacrificar la masa a favor de un equilibrio más lógico. Sólo así la propia administración impulsará la educación a todos (turistas y locales) a favor de lo sostenible como única salida. En este sentido, habrá que explicar la relación costes-beneficio de los diferentes tipos de turismo. Habrá que explicar que el beneficio pretendido a nivel global, debe ser mayor que el daño generado a nivel general (no sólo en términos medioambientales).

¿Quería de verdad Praga ese turismo?. ¿Le conviene de verdad a LLoret ese turismo?. Hay que explicar a todos, todas las implicaciones.

Hoy, la demanda, todavía está lejos de aceptar pagar más por un tipo de turismo diferente. Acepta el concepto, acepta, con diferentes criterios de valoración sus 3 componentes (social, económico y medioambiental) pero, no acepta el sobre coste. No está dispuesta a variar hábitos de la cultura propia a favor de la local. No acepta tampoco viajar consumiendo menos o compensando más, es decir, tardando más en sus desplazamientos o permaneciendo más tiempo en destino etc.

Hoy, los agentes turísticos, todavía hacen una lectura reduccionista de más turistas es igual a más beneficios.

Sostenible o responsable, lograr que el turismo sea una practica de intercambio donde todos ganan y no solo una actividad de consumo donde algunos pierden, es la asignatura pendiente para el futuro. Las marcas sostenibles (ciudades, regiones, hoteles, agencias de viajes  etc.) que hagan una apuesta hoy, en ese sentido, estarán poniendo la primera piedra para adelantarse a un futuro cercano que todavía tiene un camino importante a recorrer.

 

 

 

 

Miguel Yáñez

http://www.primeroestrategia.com/

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