La clave sigue siendo la diferencia

Hoy todo el mundo habla de redes sociales de soluciones tecnológicas, de marketing de contenidos, de branding digital etc, etc. Y efectivamente es muy importante estar al día, adaptarse a los nuevos tiempos y utilizar los nuevos canales para conectar con los clientes. Todo ha cambiado configurando un nuevo paradigma donde la manera de relacionarnos y por tanto de comunicar es diferente.

Sin embargo hay cosas que no cambian y que algunas marcas parecen olvidar entre tanto ruido digital. ¿Para qué estar en Facebook y tener muchos amigos si lo que queremos vender no tiene recorrido?. ¿De que sirve una fantástica estrategia digital si el producto y/o servicio no funciona en términos de atracción?. Y es que siempre hay que empezar por el principio y preguntarnos “¿es mi producto/servicio diferente?”. Si la respuesta es afirmativa, la segunda pregunta inmediata es “¿y relevante?”.

Hay muchísimas marcas que no superan la prueba del algodón. Se empeñan en querer ofrecer al mercado cosas que ya existen, que otros hacían antes que ellas. No hay innovación real, el cliente no percibe valor añadido y lo único que aprecia es, en el mejor de los casos, un nuevo nombre, logotipo, pack, diseño de producto etc. Y a todo ello y sin excesivo entusiasmo, le llama “una nueva marca”.

Pero una nueva marca es mucho más que eso, es sobre todo y ante todo algo diferente. Y hay muchas maneras de construir la diferencia. Vía servicio, vía tecnología, vía precio, vía distribución, vía apuesta por un nicho específico y por tanto especialización etc, etc. Construir marcas es construir la diferencia. Si quieres que te quieran la clave es la diferencia. Solamente mediante la diferencia puede trasladarse al cliente lo que apreciarán de verdad, una verdadera nueva experiencia.

Las nuevas marcas tendrán que dedicar horas de reflexión e investigación para aportar algo diferente y relevante al mercado. Muchas de las existentes, tendrán que renovarse, transformarse, reposicionarse, reinventarse. Y entonces y sólo entonces conseguir llegar, impactar a través de los “viejos” y “nuevos” canales. Y entonces y sólo entonces el cliente dirá, “UNA NUEVA MARCA”, esta vez con mayúsculas. Y en algunos casos, los menos, con suerte pero sobre todo con empeño y logrando que la marca sea coherente en todos los ámbitos de expresión, la marca será una “Love mark” para el cliente.

 

Miguel Yáñez

www.primeroestrategia.com

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