Recuperando marcas del pasado III: Atari

En un estudio realizado por brandjunkie figura una lista de “100 marcas muertas que hay que resucitar”. Entre ellas y como una de las favoritas está Atari. Las razones que esgrimen los entrevistados que desean el regreso de la marca son fundamentalmente románticas:

“With a little system modification, it could be a perfect and solid competition for new boom brands such as Wii, because of its simplicity. I remember my dad bought me one in 1983, and he was so amused with Atari because he could play with me at the same level. That’s the clue for Wii’s hit, and Atari could rebirth its success in order to compete in the family industry.”

“Ok, it still exists—sort of. I love the brand imagery and associate Atari with a lot of joy in my youth. I’m surprised someone hasn’t bought the brand and tried a resurrection, because I think a lot of other Gen Xers love Atari, too.”

Resucitar y reposicionar una marca implica un análisis profundo de situación. En algunos casos es conveniente mantener los atributos valores personalidad e incluso productos casi originales (cerveza Moritz por ejemplo). En otros lo mejor es variar el enfoque y dirigirse a un público objetivo nuevo (caso de las zaptalillas Munich que comentaremos en breve)

Fundada en los Estados Unidos en 1972 por Nolan Bushnell, Atari  puede ser considerada la fundadora de la industria del videojuego. Originalmente llamada Syzygy, un término astronómico. Sin embargo, ese nombre ya había sido registrado por otra empresa, Bushnell escribió algunas palabras del juego Go, y eligió una de ellas,  Atari término japonés con el que se advierte al oponente de que la jugada que uno acaba de hacer es peligrosa.

Warner Communications compró en 1976 Atari y conseguía sus mayores éxitos, vendiendo millones de consolas Atari 2600 (VCS). En su momento cumbre, Atari producía un tercio de los ingresos de la empresa Warner, y pasó a ser la empresa de crecimiento más rápido en los Estados Unidos, récord que mantiene hasta hoy.

Aunque Atari dominaba casi completamente el mercado de las videoconsolas caseras, experimentó su primera competencia férrea en 1980 con la consola Intellivision de Mattel, que hizo publicidad de su mayor capacidad gráfica, comparada con la Atari 2600. A pesar de esto, la 2600 siguió siendo el estándar de la industria dada su superioridad en el mercado, y además el número de títulos disponibles para su consola.

Sin embargo, Atari tuvo problemas a comienzos de los 80’s. La división de computadores caseros, consolas de videojuegos y máquinas de arcade (esos típicos juegos operados con monedas que se ponen en lugares públicos), operaban independientemente dentro de la empresa y rara vez cooperaban entre sí. Enfrentados a una dura competencia y en una guerra de precios en el mercado de las computadoras y las consolas, Atari mantenía una envidiable posición en el mercado mundial de los videojuegos. Eran los productores número uno de todos los mercados, excepto en Japón, cuyo mercado era dominado por Nintendo, quien en 1983 había lanzado su primera consola de juegos, la Famicom (conocida en el resto del mundo como NES). El sistema creció rápidamente, y Nintendo comenzó a mirar otros mercados.

Diversos problemas impulsaron a Warner a buscar comprador para su problemática división (ATARI).En julio de 1984, Warner vendió las divisiones de computadores personales y videojuegos a Jack Tramiel, fundador del competidor directo de Atari,Commodore International, bajo el nombre de Atari Corporation

En 1993, Atari lanzó “JAGUAR”, su última consola, la cual era la primera de la generación de 64 bits. Después de un periodo de relativo éxito, las ventas no cumplieron las expectativas. No tuvo tanta publicidad como la Sony PlayStation o la Sega Saturn y le faltó apoyo de los desarrolladores externos de juegos, así sus competidores japoneses dominaron sin dificultades el mercado.

Atari se fusionó con JTS Inc., una empresa relativamente nueva que producía discos duros, para convertirse en JTS Corp. El rol de la marca Atari en la nueva empresa tuvo una trascendencia pequeña y el nombre como tal desapareció del mercado. ¿Quién se atreverá a recuperarla?.

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