facebook. Exhibicionismo en privado

facebookNo hace tanto tiempo que la sociedad andaba preocupada por esos jóvenes que se aislaban en casa y sólo se comunicaban a través del Messenger. – Se está creando una generación de individuos solitarios, asociales, cuyo mundo no va más allá de las cuatro paredes de su habitación, decían sociólogos, psicólogos y demás logos preocupados por los que tenían nuestro futuro en sus manos. 

El salto cualitativo lo proporcionó Fotolog –gran precursor del voyerismo-, un blog cuyo protagonista es la imagen, y que los menos, esto es los más cool, lo utilizan –junto al Myspace- como plataforma  de expresión creativa. “Los más”, es decir, la mayoría de jóvenes, lo usan a modo de gran escaparate al que cualquiera puede tener acceso.

Y es ahora cuando, en plena resaca de la fiebre que ha supuesto Facebook, empieza a preocupar justamente el exceso de sociabilización, y el exhibicionismo que eso conlleva. Hace un año competíamos a través de esta red social en el número de “amigos” que podíamos tener agregados a nuestra página; no salían de debajo de las piedras, sino que eras tú quien excavaba para encontrarlos. Ahora, nos afanamos por deshacernos de muchos de ellos.

La necesidad de sentimiento de pertenencia a un grupo siempre ha estado presente entre los jóvenes: pudiendo identificarte así a través de determinados valores y formas de expresión que marcan la línea de la diferenciación con la gran mayoría de ellos –los más cool-, o englobándote en un conjunto mucho más amplio para no ser un bicho raro –mainstream. Pero parece que en momentos en que la situación socio-político-económica es adversa, es decir, cuando una crisis como la que estamos sufriendo, más que viviendo, hace que te replantees hasta lo incuestionable, esta necesidad se acentúa.  Aferrarse a lo que uno es, le gusta, y piensa, y poder compartirlo con el entorno más afín. Pasar de tener 351 “amigos” en Facebook a sólo 53. Sin dejar de crear grupos, pero ahora de acceso restringido. Continuar desnudando tu alma, exhibiéndote, pero ahora en privado.

Con los años, se ha demostrado que no sólo no vivimos en una sociedad asocial –valga la social redundancia- sino que hemos evolucionado hacia un mundo plagado de escaparates, más o menos anónimos, más o menos públicos, pero con un mismo objetivo: mostrar partes de uno mismo –reales o ideales- a la vez que buscamos partes de otros que encajen con nuestras inquietudes, gustos, ideales…

Joana Gómez

Coolhunting

Analista de Tendencias y Valores

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